Con el paso de los años, es habitual que algunas habilidades cotidianas comiencen a resultar más difíciles. Entre ellas, la movilidad fina de las manos juega un papel fundamental en la autonomía de las personas mayores, ya que está directamente relacionada con gestos tan habituales como abotonarse la ropa, escribir, usar cubiertos o sujetar objetos pequeños.
A partir de los 65 años, factores como la pérdida de fuerza muscular, la rigidez articular o enfermedades como la artrosis pueden afectar a la destreza manual. Cuando esta movilidad se ve reducida, no solo se dificulta la realización de tareas diarias, sino que también puede aumentar la sensación de dependencia y frustración.
Mantener activa la movilidad de las manos ayuda a conservar la independencia y mejora la calidad de vida. Ejercitar los dedos, las muñecas y la coordinación favorece la circulación, reduce la rigidez y contribuye a que las articulaciones se mantengan más flexibles. Además, estas actividades estimulan la concentración y la coordinación ojo-mano, aspectos muy valiosos en la tercera edad.
Pequeños ejercicios y actividades cotidianas pueden marcar una gran diferencia. Manualidades, juegos de mesa, actividades creativas o tareas sencillas como amasar, recortar o encajar piezas ayudan a trabajar la destreza de forma natural y agradable. Lo importante es que estas actividades se realicen de manera regular y adaptada a las capacidades de cada persona.
En Sonraíz prestamos especial atención a este tipo de ejercicios dentro de nuestras actividades diarias. A través de talleres y dinámicas adaptadas, trabajamos la movilidad fina de las manos de forma progresiva, respetando los ritmos individuales y fomentando siempre la confianza y la autonomía.
Cuidar la movilidad de las manos es cuidar la independencia, la autoestima y el bienestar. Con constancia, acompañamiento y actividades adecuadas, es posible seguir realizando muchas tareas del día a día con seguridad y comodidad durante más tiempo.



