Cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes, una fecha dedicada a concienciar sobre una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. En el caso de los adultos mayores, la diabetes adquiere una relevancia especial, ya que su presencia aumenta con la edad y puede influir directamente en la calidad de vida si no se controla de forma adecuada.
La diabetes en la tercera edad: una realidad cada vez más común
A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta cambios naturales que pueden favorecer la aparición de diabetes tipo 2: menor masa muscular, metabolismo más lento y una menor respuesta a la insulina. Por ello, la prevalencia de esta enfermedad es especialmente alta en personas mayores.
Además, muchos mayores conviven con otras patologías como hipertensión, colesterol elevado o problemas de movilidad, lo que hace aún más importante mantener una buena gestión de la glucosa.
Prevención y cuidado: claves para una buena calidad de vida
Aunque la diabetes sea una enfermedad crónica, con un buen control y hábitos adecuados es posible mantener una vida activa y saludable. Algunos puntos esenciales son:
🟢 Alimentación equilibrada: optar por menús variados, ricos en verduras, proteínas magras y cereales integrales, limitando azúcares y grasas saturadas.
🟢 Actividad física adaptada: caminar, ejercicios suaves o actividades terapéuticas ayudan a regular la glucosa y mejorar la movilidad.
🟢 Revisiones médicas periódicas: controlar la glucosa, el peso, la tensión arterial y la salud ocular es imprescindible.
🟢 Buena hidratación y seguimiento de la medicación pautada por el profesional sanitario.
🟢 Acompañamiento y apoyo emocional, ya que la rutina del control puede generar estrés o preocupación.
El papel de los centros de día en el cuidado de personas con diabetes
En centros como Sonraíz, los mayores encuentran un entorno seguro, supervisado y adaptado a sus necesidades. La alimentación se planifica cuidadosamente, se fomenta la actividad física diaria y se supervisan hábitos que favorecen el bienestar de quienes conviven con diabetes.
Además, el acompañamiento profesional y social reduce la soledad, un aspecto que influye directamente en el autocuidado y el estado de ánimo.
En este Día Mundial de la Diabetes, recordamos que la información, la prevención y el cuidado adecuado son fundamentales para garantizar una vida plena y saludable en la tercera edad. Con apoyo profesional, buenos hábitos y un entorno que acompañe, las personas mayores pueden convivir con la diabetes sin renunciar a su bienestar.



